Zhu Yu, artista de 32 años, natural de la provincia de Shanghai, lleva dos años repitiendo un espectáculo de canibalismo en el que se come el cuerpo de un bebé muerto, la última forma de expresión radical, de arte Zhu YU extremo, un desafío para la censura comunista que combaten con el lema de “No hay límites”. Con su arte alcanzó la efímera fama al publicarse fotografías de su espectáculo en los medios de comunicación internacionales. Este artista se dio a conocer en la tercera edición de la bienal de Shanghai del año 2000, cuando en su función "Obsesión con el Sufrimiento", dejó boquiabiertos a organizadores y visitantes al preparar, con mantel y cubiertos, un banquete en el que se comió al feto que previamente había cocinado a la parrilla. «Ninguna religión prohíbe el canibalismo. Ninguna ley dice que no se pueda comer carne humana.
He aprovechado ese espacio vacío entre la moral y la legalidad para desarrollar mi trabajo», asegura el protagonista del escandaloso espectáculo. Las fotografías de la exhibición de Zhu Yu en Shanghai han recorrido las entrañas de Internet durante los últimos años y en ellas se le puede ver devorando, parte a parte, un feto de seis meses procedente de un aborto.
«Sé que hay gente que no cree que el bebé sea real, pero lo es. Me lo llevé de un colegio médico», asegura Zhu cuando se pone en duda la veracidad de su espectáculo. El excéntrico autor asegura que la ingestión de la carne de feto le supo mal, le provocó náuseas e incluso le hizo vomitar varias veces durante la función sensacionalista, pero que siguió hasta el final para demostrar «el significado de la vida y la muerte». El espectáculo incluía una segunda parte Zhu Yubautizada como “cerebro humano enlatado” en la que Zhu Yu introducía sesos humanos en recipientes para mermelada. El Gobierno chino, indignado con la imagen que algunos de sus artistas dan del país, ha prohibido los trabajos artísticos sangrientos, eróticos o violentos.
El Ministerio de Cultura ha amenazado con penas de tres años de cárcel a los transgresores, una condena que se podría ampliar a 10 años en el caso de quienes utilicen animales o humanos (vivos o muertos). "Estos trabajos amenazan la salud mental y física del público", sentencia una nota emitida por el Gobierno. La primera consecuencia negativa de las actuaciones de Zhu Yu ha sido la propagación en medio mundo del falso rumor que asegura que el canibalismo de bebés muertos es una práctica habitual en Taiwan y China, y que los fetos se pueden conseguir en el mercado negro entre 60 y 70 euros.
En marzo de 2001, una revista sensacionalista de Malasia llegó a asegurar que en algunos restaurantes de Taipei se servía habitualmente carne de bebés muertos. Con sus trabajos vetados en casa, Zhu Yu planea recorrer el mundo y presentar su obra allí donde lo acepten para «abrir la mente de la gente». París y Berlín ya han organizado otras exposiciones del nuevo arte contemporáneo radical chino, y nuevos exponentes del llamado shock art están surgiendo cada poco tiempo en lo que se ha convertido en una competición particular por ver quién logra presentar la creación más escandalosa.
Mientras, un grupo de artistas tradicionales chinos ha alzado su voz contra lo que consideran «una vergüenza nacional» que no se puede llamar arte. Waldemar Januszczak, el presentador del programa de televisión de la cadena británica Canal 4, que ofrecieron en directo el espectáculo de Zhu Yu, es de los que creen que hay que darle una oportunidad a los nuevos valores chinos para que expresen lo que no pueden decir en su propio país. «Merece la pena tratar de entender por qué China está produciendo el más escandaloso y oscuro arte del mundo», ha dicho el crítico de arte del periódico The Sunday Times. Una de las referencias literarias más conocidas en relación al canibalismo es el manifiesto irónico de Jonathan Swift, titulado como “Una Modesta Proposición”, en el cual de forma irónica denunciaba la existencia de niños mendigando por las calles de Dublín, y como solución a los niños que no pueden ser mantenidos por sus padres, Swift proponía criarlos hasta la edad de un año, que es la edad en la que el bebé sólo necesita alimentarse de leche materna, para después ser vendidos como alimento, puesto que "un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o en un ragout".
Pudiendo el gobierno entonces despreocuparse de los niños pobres irlandeses. La cuestión es que desde la entrada del controvertido arte conceptual en el mundo artístico moderno, el objeto ha perdido la hegemonía del arte, cediendo parte de su espacio a otras modalidades artísticas donde prima la intención del artista, y la experiencia particular que ésta crea ante el público.
Zhu Yu buscaba conmover con su arte sensacionalista al mundo occidental, y lo consiguió. Y no deja de ser éste más que otro síntoma de la corriente artística moderna, donde proliferan la creación de nuevos museos de arte contemporáneo, y saltan a la palestra los artistas que ofrecen las propuestas más impactantes o sensacionalistas. En el ámbito internacional destaca la Documenta de Kassel, que parece haberse especializado en la búsqueda de este tipo de artistas no convencionales.



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