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venerdì, settembre 21, 2012

4chan y el Asesinato de Zoey Zane



"Zoey Zane" era la típica gringa que le dicen "estas buena, tomate unas fotos y véndelas por internet", Emily Sander ( su nombre real) creó un website con sus fotos y desde allí empezó a ganar dinero. Primero enviaba sus fotografías a quienes se las compraban. Luego se vinculó a página profesionales de venta de pornografía y materiales eróticos. Para este momento, “Zoey Zane” se había vuelto muy popular en la red. Se le reconocía por el tatuaje del cometa que tenía cerca de la cadera.

 La historia es predecible, la tía empezó a quitarse la ropa, luego invito amigas, hizo fotos con ellas, y se vendieron como pan caliente, termina con el novio, y viva la libertdad, mientras que en su casa, para sus padres era prácticamente la madre Teresa de Calcuta, y si, era "menor de edad" cuando empezó a vender sus fotos, básicamente alimento el morbo de mucha gente, cuando ya no solo era ella con otra mocosa, si no 3 y el dinero fluía como loco en la cuenta de banco de Emily La noche del viernes 23 de noviembre de 2007, Emily Sander se citó con varias amigas para ir a un bar de El Dorado.

Ya había cumplido los dieciocho años, era mayor de edad y le permitían la entrada; sus nuevas fotos ya no le acarrearían problemas legales. En ese lugar estaba bebiendo Israel G. Mireles, un joven mexicano de veinticuatro años, Esa noche, Israel Mireles se dedicó a emborracharse. Pasó la noche intentando abordar a varias chicas que estaban en el bar, pero todas lo rechazaron. Deprimido, se quedó bebiendo solo en la barra, hasta que llegó Emily Sander. No se sabe qué ocurrió, pero de pronto los dos ya estaban conversando animadamente. Era obvio que a Mireles la chica lo había fascinado.

Las amigas de Emily llegaron poco después y los cuatro formaron un animado corrillo. Bebieron, bromearon, y de pronto Emily e Israel decidieron irse. Las amigas se quedaron en el bar mientras la pareja salía. Al irse, Emily le dijo a Tommy Juárez, el cuidador de la puerta, luciendo una amplia sonrisa: “Volveré en un rato”. Pero no regresó y sus amigas se fueron. Ya era la madrugada del sábado 24 de noviembre.

Emily fue brutalmente violada y asesinada, y fue botada a 80 kilometros del lugar del crimen, sus padres estaba desesperados por saber de su paradero, pero la familia de Emily quedó devastada al enterarse de las actividades de su hija como estrella del erotismo virtual. El website de Emily registró un flujo de visitas tremendo, y las imágenes que ella había vendido se convirtieron en objeto de colección. Sus padres no podían creer que la dulce estudiante era además una modelo de imágenes sexualmente explícitas, y desmintieron este hecho, a pesar de que en todos los medios se daban a conocer las fotografías que Emily había vendido por cientos.....

 ¿Qué tiene que ver el sitio de internet donde nacieron los memes, abunda el hentai de TODO tipo, y están traumados con los ponys de colores? horas antes de que la policía hallara el cuerpo, "un anónimo" colgó una imagen con las coordenadas de GPS en el foro de /B/ (Radom, ( tiene rato que entro a 4chan a reírme y vomitar) un mapa donde señalaba la localización exacta del cadáver y mencionaba que la policía lo había localizado. Pero ese hecho aún no ocurría. Lo policía tuvo conocimiento de esto días después, y para entonces fue "imposible" rastrear el IP del "anónimo" que subió un post "X" a /B/, cuando me contaron de esto, dije ay no mames, es puro chisme, pero cuando leí con atención la entrada en un blog muy famoso sobre asesinos, me quede helada,la leyenda urbana que circulaba en 4chan era real.......

domenica, gennaio 18, 2009

Descuartizador de Toluca

Ayer vi un programa llamado “Huella Latente” me dejo sorprendida, yo ni sabia de su existencia ( hahah ahora los sábados Discovery Chanel rules) en fin, cuando de repente empiezan a hablar de un caso en la cuidad de Toluca, aquí en México eh aquí un poco de lo que paso:

En diciembre de 1992, en el patio de una escuela en la ciudad de Toluca, encuentran en una caja cuatro brazos y dos manos humanas. Esa misma tarde, hallan dos cabezas, una del sexo masculino y la otra del sexo femenino. Los médicos forenses determinan que las partes encontradas corresponden a Laura Vélez y Juan Huerta, una pareja recientemente comprometida. Meses después, fueron encontrados los dos troncos humanos. Sin pistas concretas ni sospechosos, el caso queda sin resolución por más de 10 años. En 2001 la policía reabre el caso y logra encontrar evidencias que demuestran que Julio tenía tendencias homosexuales y que durante un tiempo antes de morir sostenía relaciones con su tío José Francisco de Jesús Roldán Arriaga quien confiesa que asesinó y desmembró los cuerpos de los jóvenes al enterarse que su sobrino y amante se iba a vivir con su novia. (Tengo que ir a la Hemeroteca de Toluca, carajo jejeje, para saber más del asunto)

Sinceramente me encanto la serie, todo es netamente real y lo más chido, el programa mostró las fotos reales de las escenas de los hallazgos ….Puro gore real. A huevo :D

domenica, gennaio 04, 2009

Warren Leblanc


Warren Leblanc, de 17 años, mató supuestamente a su amigo Stefan Pakeerah, de 14 años, a martillazos y cuchilladas en un parque de Leicester (Gran Bretaña).
La familia de Stefan ha iniciado una campaña en julio para la prohibición del videojuego "Manhunt" (La caza del hombre) alegando que el presunto asesino era aficionado a este juego y que la muerte de su hijo fue una fiel representación del comportamiento de los protagonistas de "Manhunt". El juego consiste básicamente en matar personas y en conseguir más puntos cuanto más repulsiva sea la muerte.
A raíz de la campaña, numerosos centros comerciales han retirado el videojuego de sus estanterías, pero, a su vez, han aumentado las ventas.

Este crimen ha reabierto de nuevo la vieja polémica sobre la prohibición de juegos y películas violentas que, según algunos, incitan a los jóvenes a delinquir. El abogado norteamericano Jack Thompson, famoso por perseguir lo que él considera como medios de comunicación inmorales, ha mostrado su intención de intervenir en el caso.
Pero, en agosto, la policía de Leicestershire se ha encargado de desbaratarles la campaña a la familia de Stefan, al afirmar que el móvil de crimen fue el robo y que sólo encontraron el juego en el ordenador de la víctima. La familia, por su parte, dice que "Manhunt" estaba en el ordenador de su hijo por que se lo había prestado el presunto asesino, días antes de su muerte.

La verdad es que da la impresión de que la hipótesis del robo se la han sacado de la manga para librarse de una nueva y tediosa campaña pro censura. Por su parte, los fabricantes de Manhunt dicen que las personas violentas se suelen entretener con juegos de esta índole, pero esta agresividad suele ser previa al juego y, por lo tanto, no estaría desencadenada exclusivamente por éste. En realidad, muchos asesinos en serie han jugado de pequeños a destripar animales para verlos por dentro y no por ello se prohiben los juegos de anatomía. Y, en cuanto a los medios de comunicación, la propia Biblia empieza con el asesinato de Caín y nadie se ha planteado su prohibición, a pesar de que algún fratricida se la haya leído.

giovedì, gennaio 01, 2009

Guy Georges: El asesino de la Bastilla

El pasado día 27 de marzo de 1999 caía uno de los hombres más buscados de Francia en la zona del Este de París donde operaba. Siete asesinatos y violaciones de mujeres más una tentativa frustrada estaban sin resolver. La policía cree haber detenido al presunto autor, gracias a una prueba genética.

La Policía de la Brigada Criminal andaba tras este hombre desde diciembre de 1994, fecha en la que es descubierto en un apartamento de la Bastilla (Francia) el cuerpo sin vida violado, estrangulado y apuñalado de Agnés Nijkamp, una decoradora de 32 años de edad.
Unos meses más tarde, en junio de 1995 se presentaba en el cuartel de la policía una joven con una sorprendente denuncia. Decía que el hombre que estaban buscando la había seguido hasta su casa, en la Bastilla y que había conseguido librarse de milagro de ser asesinada.
Tan sólo un mes después continuaba la crónica negra con el descubrimiento de otro cadáver, esta vez el cuerpo era el de Helena Frinking, una estudiante de 27 años asesinada en su propia casa.

En cada crimen el asesino parece tomarse su tiempo, considerando el acto como una especie de ritual siguiendo en cada ocasión unas pautas determinadas. Corre un riesgo, - que no parece importarle - quedándose de dos a tres horas con cada una de sus víctimas para, lentamente atarlas, torturarlas, matarlas, descansar, comer algo y fumarse un cigarrillo antes de irse con algún trofeo, pequeños objetos sin mucho valor que roba en prueba de su éxito y dominio sobre la víctima.

Huellas digitales y código genético

En julio de 1995, los agentes de la Brigada Criminal ya disponían de pruebas materiales muy concretas halladas en el lugar de los hechos de las tres agresiones: sus impresiones digitales, las huellas de su pie - en dónde curiosamente se ve que uno de los dedos es extremadamente largo -, unas colillas de cigarrillos rubios ultra light, y finalmente su código genético.
Además, los testigos son capaces de describir al asesino, permitiendo así establecer un retrato robot lo suficiente aproximado, pero nadie es capaz de identificarlo. Los vecinos no reconocen a nadie que se parezca al retrato, lo que prueba la meticulosidad de Georges y su cautela en tanto que asesino organizado, en contraposición al poco cuidado a la hora de "olvidar" las demás pistas.
Así, para no crear una innecesaria psicosis en el vecindario, las investigaciones se van llevando a cabo en una total discreción sin que el criminal vuelva a matar, hasta que poco a poco el caso se va olvidando en los archivos sin el menor resultado positivo.

Dos años después, se cometen otros dos asesinatos consecutivos y con las mismas características que los anteriores. El cuerpo de una estudiante de 19 años es descubierto en su apartamento el 23 de septiembre con brutales marcas de estrangulación y violación, así como Estelle, una joven secretaria de 25 años... ambas muy cerca de la Bastilla. Sin lugar a duda es el mismo modus operandi.
Estos nuevos crímenes provocan una alarma general, por lo que el juez Gilbert Thiel y la policía se ven obligados a abandonar la estrategia de mantener en secreto la investigación, publicando un retrato robot del criminal más perfeccionado que el anterior y poniendo un teléfono permanente a disposición de cualquier testigo que les pueda facilitar alguna pista.

Al encontrarse otros tres cadáveres también de chicas jóvenes apuñaladas, y al relacionar con el mismo asesino otros tres cometidos en 1991 y 1994 en un parking público, los familiares de las víctimas empiezan a manifestarse abiertamente y la investigación se intensifica. Los vecinos, ellos, están más alerta que nunca.

Finalmente el 26 de marzo de 1998 delante de la boca del metro Blanche, Guy Georges es interpelado por dos agentes de la unidad de investigación de la 2ª División de la Policía Judicial sobre las 12 h 30 gracias al retrato robot. Guy Georges sale del metro escuchando música en un walkman cuando los policías comprueban atónitos que la foto distribuida por la Brigada Criminal corresponde en todos sus trazos con ese hombre. Los policías lo arrestan sin que Georges opusiese resistencia alguna, al contrario, mostrándose amable y con cara de no haber roto un plato en su vida. Al verificar su identidad reconocen que es el asesino en serie que estaban buscando, y es inmediatamente puesto en manos de la Brigada y el juez Thiel.

Guy Georges, 35 años, nacido en Angers (Francia) de padres desconocidos y de origen antillano, sin profesión ni domicilio conocidos, era ya conocido en el ambiente policial por sus numerosos antecedentes.
La policía ya disponía de sus huellas genéticas tomadas durante unas detenciones anteriores. Finalmente la comparación entre el ADN archivado y las muestras recogidas en los cadáveres aportó la clave.

Las víctimas - jóvenes, guapas e independientes - presentaban un corte en el mentón, una cuchillada espectacular pero no mortal en la garganta y golpes como de un punzón en la carótida. El asesino se llevaba de las casas objetos de valor, pero sobre todo recuerdos fetichistas.
La policía controlaba cinco lugares por donde solía dejarse caer: el domicilio de sus padres adoptivos, la oficina donde cobraba el subsidio, centros de acogida para personas en dificultad... hasta que por fin lo atrapan.
Lo más curioso es que el sujeto había estado en comisaría en fechas recientes por el robo de un scooter, pero le soltaron sin relacionarle con otras causas.

Condenado por más agresiones sexuales

La mayoría de las personas que lo conocían, coincidían en lo mismo: "Era un chico educado, muy tranquilo y solitario. Sé que sufría algunos traumas psicológicos por su infancia difícil... pero... "

Abandonado por sus padres, vive con unos adoptivos ya mayores con quien no tiene lazos muy sólidos. A menudo visitaban unos asistentes sociales quejándose de que no podían controlar el comportamiento rebelde del joven Guy.
Desde muy pequeño empieza a robar. En 1982 había cumplido una condena de seis meses en la cárcel de Fresnes por robo y amenaza con arma. Luego otros cuatro y dieciocho por asuntos diversos en un centro correccional de París.

Su primer crimen lo comete en una de sus salidas condicionales. Agrede a una mujer que se disponía a buscar su coche en un parking subterráneo cuando se ve sorprendido forzando la cerradura de un vehículo con un cuchillo. Amenazándola, la obliga a tumbarse en el asiento trasero de su propio coche, y cuando la joven trata de poner oposición, recibe un corte profundo en el cuello. Luego la abofetea, pero la joven consigue escapar a duras penas y avisar a una patrulla de vigilancia mientras el agresor sale del parking a toda prisa. Al poco tiempo es identificado y condenado en julio de 1985 a diez años de reclusión criminal.
Intenta fugarse sin éxito, por lo que le caerían ocho meses suplementarios.

Una larga lista de condenas y estancias en distintas prisiones - que podrían explicar los intervalos de tiempo entre cada crimen - por violencia, robo, agresiones sexuales y finalmente asesinatos...

Los investigadores solicitan la creación de un fichero de ADN

La huella genética representa la "firma" cromosómica de cada individuo, y desde hace algunos años se trata de decodificar en laboratorio las pistas de restos orgánicos: pelos, sangre, esperma, orina, huesos o dientes...
Este método, descubierto en 1984, es cada vez más utilizado por la policía y los magistrados. Cada año se realizan unos dos mil análisis en materia criminal y de paternidad, con muy buenos resultados. Los expertos son capaces, en un espacio de 48 horas de identificar a un sospechoso con un simple test de ADN.

Por esa razón los investigadores franceses reclaman que se abra un fichero informático nacional de huellas genéticas, lo que facilitaría la labor policial y seguramente evitaría gran cantidad de crímenes.
Este tipo de ficheros se encuentra ya disponible en Gran Bretaña, con una cifra de más de 187000 nombres. En Francia, su creación depende de una votación en el Senado, y mientras la policía se ve obligada a trabajar buscando las huellas que necesitan en los distintos laboratorios que las conservan.

lunedì, dicembre 08, 2008

LA MATANZA DE PUERTO HURRACO

-Esto es de una pagía web.. link, busquenle jejeje

Una de las matanzas más sangrienta de la España contemporánea ocurrió en el pueblo de Puerto Hurraco (Badajoz), un pueblo tranquilo de apenas 200 habitantes donde dos familias, los Izquierdo (llamados en el pueblo los “Pataspelás”) y los Cabanillas (conocidos por los “Amadeos”) llevaban más de treinta años de enemistad y odio debido a un problema de tierras.

En el año 1967 el odio entre las dos familias se agravó cuando Luciana Izquierdo y Amadeo Cabanillas se enamoraron, amor que terminó cuando Jerónimo Izquierdo asesinó a Amadeo.

Años más tarde en un incendio provocado muere Isabel Izquierdo; sus hijos Antonio y Emilio acusan a los Cabanillas del incendio.

Pero no es hasta el 26 de Agosto de 1990 cuando los hermanos Antonio y Emilio Izquierdo convierten su venganza en una auténtica masacre.

Sobre las diez de la noche Antonio y Emilio esperan, agazapados en la calle con sus escopetas de cazador, a sus víctimas, los Cabanillas.

Dos niñas, Antonia y Encarnación Cabanillas de 14 y 12 años pasean por la calle: dos certeros disparos acaban con sus vidas.

Al oir los disparos, Manuel Cabanillas de 57 años sale de un Bar cercano para también encontrar la muerte.

Antonio, hijo de Manuel Cabanillas, es herido en la espalda quedando en silla de ruedas para toda la vida.

Los hermanos Izquierdo han perdido el control y ya no sólo disparan a los Cabanillas, disparan a todo lo que se mueve.

Una vecina del pueblo, Araceli Murillo, muere de un disparo en la puerta de su casa.

Manuel y Reinaldo Benítez son asesinados cuando intentan huir en su coche.

José Penco, otro vecino, es acribillado dentro de su coche cuando intentaba rescatar a varios heridos.

Un coche patrulla de la Guardia Civil llega a la escena de la matanza avisado por los vecinos, los dos agentes son gravemente heridos por los hermanos Izquierdo.

Los hermanos huyen al monte antes de que más agentes vengan.

Más de doscientos agentes, perros, helicópteros en un despliegue sin igual, hacen una batida por el monte buscando a los Izquierdo.

Emilio Izquierdo es atrapado en una casa del pueblo; Antonio es encontrado en el monte.

Angela y Luciana Izquierdo, hermanas de Antonio y Emilio, son acusadas de planear la masacre, desaparecen antes de ser detenidas; la policía las encuentra días después en Madrid.

Los psiquiatras dictaminaron que Angela y Lucía eran las inductoras del crimen y que sufrían grandes trastornos mentales.

La matanza de los hermanos Izquierdo terminó con nueve muertos y una docena de heridos.

Antonio y Emilio fueron condenados a 700 años de prisión, y sus hermanas fueron recluídas en el psiquiátrico de Mérida.
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Esto es de el mundo.es

Con la muerte, el 13 de enero y por circunstancias naturales, de Luciana Izquierdo Izquierdo el crimen de Puerto Hurraco comienza a cerrarse. De 77 años, vivía recluida en el psiquiátrico de Mérida desde hacía más de 14.

Justo desde que un tribunal condenó a sus hermanos Antonio y Emilio a 344 años de cárcel como asesinos materiales de nueve personas y ordenó que tanto ella como su hermana Ángela quedaran apartadas de la vida normal.

Tampoco es que su vida hubiera sido muy normal hasta entonces, marcada como estaba por la muerte de su madre en un extraño incendio, por el posterior encono contra la familia Cabanillas -a la que acusaban de haber provocado el fuego- y por la prisión y suicidio de su hermano mayor, Jerónimo, quien años atrás había asesinado a puñaladas a uno de los Cabanillas. A todo ello habría que añadir una nula actividad cultural, afectiva o incluso social con el resto de la Humanidad, una hosca desconfianza que en ocasiones alcanzaba el paroxismo y la obsesión.

Ella era, en opinión de quienes la atendían, "la personalidad más fuerte", el origen de ese "trastorno delirante" que contagió a sus hermanos; la dueña de esos recordatorios fúnebres, de esas reciminaciones perpetuas, de esas ponzoñosas acusaciones e insidias que condujeron a la tragedia. Según todos los datos Luciana fue, pues, la instigadora alma de la venganza. Y así será recordada.

En su enjuto cuerpo, entre sus arrugas socavadas por el odio, no podía distinguirse la maldad. Había que escarbar mucho, desplomar ese ciclópeo muro de silencio, apenas roto con su hermana, para llegar a intuirlo tan sólo. Porque es ella, Luciana, la que impone el taparse los oídos para no oír ni el acto de procesamiento ni, posteriormente, su sentencia absolutoria. Es también la que le impide relacionarse con otros internos, la que se resiste a compartir espacio en el comedor, la que tiene dominada férreamente a su hermana hasta el punto de que los directores del centro se ven obligadas a separarlas con el fin de proporcionar a ésta alguna vía de escape al mundo.

Vis a vis con sus hermanos

Los únicos vis a vis que mantuvo Luciana en estos 14 años fueron con sus hermanos, pero su inestable estado de salud terminó por poner fin a esas esporádicas visitas. Los contactos telefónicos tampoco eran muy frecuentes y hay quien asegura que el clan de los Izquierdo se había desmembrado definitivamente. En cualquier caso, se tiene constancia de que hace unos meses llamó a sus hermanos para hablar de la película que Carlos Saura acababa de empezar a rodar: '"el Septimo Día", Su pretensión es que se hiciera lo imposible para detener el rodaje, objetivo que obviamente no logró. Lo curioso, según sus cuidadores, es que nadie sabe cómo pudo enterarse de un dato tan preciso cuando ni leía periódicos ni oía la radio ni bajaba a ver la tele.

Luciana vivía unida a un delirio crónico, a una "alteración del juicio de la realidad". Por eso quizá llegó a decir que la muerte de su madre se debió a un ataque de la Guardia Civil con explosivos y "máquinas de guerra". Lo más probable es que tan descabellada hipótesis fuera una excusa con la que desviar la atención de su único leitmotiv: el rencor que sentía hacia el universo en general y hacia los Cabanillas en particular.

Obsesionada por extinguir a los Cabanillas

Luciana Izquierdo devolvió a España las imágenes más cruentas y aterradoras de su leyenda negra, de su pálpito oscuro y despiadado. Porque además, y a pesar de que la mayoría de los muertos y los heridos no tenía que ver con los Cabanillas ni mucho menos con las rencillas entre éstos -los Amadeos- y los Pata Pelás -los Izquierdo-, lo palmario es que las primeras víctimas fueron dos hermanas de 12 y 14 años y que la tercera se salvó porque tuvo la fortuna de separarse de ellas apenas unos minutos antes de que comenzara el sacrificio. Es decir, que lo que se buscaba no era sólo la muerte, sino también la extinción de una familia, secar sus raíces hasta lo más profundo.

La autopsia señala que la muerte de Luciana se ha producido de forma natural, debido a la avanzada edad de la anciana. Nadie puede poner en duda que esto sea así, pero a buen seguro que en algunas casas de Puerto Hurraco muchos estarán pensando que en realidad Luciana murió corroída en su venenosa bilis.

Luciana Izquierdo falleció en Mérida el 13 de enero de 2005 a los 77 años.

venerdì, novembre 28, 2008

El Psicopata del Alto Hospicio



Julio Peréz Silva, el psicópata de Alto Hospicio. Hace un tiempo, en la localidad nortina de Alto Hospicio, una decena de jovencitas fueron sistemáticamente secuestradas violadas y asesinadas por un tranquilo vecino del que nadie sospechaba absolutamente nada.
Guido Utreras pasaba por la carretera cuando vio a una estudiante tapada en sangre haciendo dedo. Atónito retrocedió a buscarla. Ella le rogó que la llevara al hospital porque un caballero en un auto blanco había intentado violarla. Se trataba, nada menos, que del denominado sicópata de Alto Hospicio. Unas cuántas horas después de este encuentro, aquella niña, conocida hasta ahora sólo como Bárbara N, de 13 años, acabó con la historia criminal de Julio Pérez Silva, el peor asesino en serie de la historia de Chile. Fue el 4 de octubre del año 2001.
Pero, ¿quién es este silencioso desconocido que violó y mató sin dejar huellas, sin despertar sospechas? ¿Qué lo llevó a repetir, al menos nueve veces, un ritual de muerte que durante casi tres años logró esconder en la paupérrima soledad de Alto Hospicio? El hombre menos pensado
Sus inicios se remontan a Puchuncaví. Guillermina Cisternas, una ex vecina de Pérez Silva en esa localidad, estuvo muy pendiente de las noticias la noche de la captura del sicópata de Alto Hospicio. "Me di cuenta que era él, sin que nadie me lo dijera. Lo conocí por su cuerpo. No se veía su rostro porque lo traía tapado con un poncho. Sabíamos que estaba en Iquique, así que por eso sabíamos que era él".
El "Segua", como le decían en su infancia, pasó la mayor parte de sus 38 años entre las calles de Puchuncaví. María Pérez, directora, en ese entonces, del colegio donde estudió, dice que siempre lo vio como un alumno tranquilo, callado e introvertido. "Teníamos un grupo de la cruzada eucarística, cuyo lema es oración, sacrificio y apostolado, nada que ver con lo que pasó, y él participaba."
Julio Pérez Silva se casó a los 22 años con Mónica Cisternas, oriunda de La Calera, y tuvieron dos hijas. Luego, convivió 5 años con Marianela Vergara, quien ya tenía otras dos hijas. Con ella regresó a Puchuncaví y cosechó fama de buen esposo. A mediados de los noventa emigró a Iquique buscando mejores oportunidades de trabajo. Comenzó cargando sacos de sal. En una fiesta conoció a Nancy Boero, 14 años mayor que él y con 6 hijos. A las dos semanas ya vivían juntos y luego se establecieron en Alto Hospicio, en un sector conocido como La Negra. Más tarde se cambiarían a Autoconstrucción, otro sector de la localidad. Al poco tiempo, abandonó los sacos de sal y empezó a operar como taxista pirata ocasional. El tímido "Segua" de Puchuncaví era otro al volante.
Su lado oscuro, el 17 de septiembre de 1998, recogió en la costanera de Iquique a Graciela Montserrat Saravia, de 17 años. Según su confesión, le ofreció dinero a cambio de sexo. Todo iba bien hasta que ella habría intentado robarle. Enfurecido, la golpeó hasta matarla y la abandonó en una playa.
Lavado y peinado, como lo haría siempre después de cada ataque, Julio Pérez siguió dedicándose a su casa y a sus vecinos como un hombre modelo.
El 24 de noviembre de 1999 le ofreció a Macarena Sánchez, de 13 años, acercarla en su auto hasta el liceo. Luego de amenazarla con un cuchillo y violarla, le amarró las manos arrojándola al interior del Pique Huantajaya.
Como siempre, aquel día, Pérez Silva estaba de regreso en su casa temprano, borrando huellas de su cuerpo, del auto y de su ropa. Nada extraño en un hombre casi obsesivo por el lavado.
En el verano de 2000 algo detonó en el interior de este hombre. En febrero atacó dos veces en menos de una semana. Primero fue a Sara Gómez. Tres días después, a Angélica Lay, una promotora de teléfonos celulares de 23 años.
Una y otra vez, Julio Pérez Silva repitió la misma rutina. Más de una vez cambió su peinado, agregó o eliminó su barba o se tiñó unas cuántas canas. Viendo televisión junto a Nancy se topó a menudo con algún noticiario donde la desaparición de las niñas de Alto Hospicio ya comenzaba a estar en los titulares.
El jueves 23 de marzo del año 2000, un mes después del cuarto asesinato, la hija de Delia Henríquez no regresó a casa. Se llamaba Laura Zola y tenía 14 años. Fue la quinta víctima del sicópata de Alto Hospicio. Luego, el 5 de abril, el temido auto blanco que ya había perseguido más de una vez a María Eugenia Rivera se llevó a su hija, Katherine Arce. Pérez Silva la violó y la enterró en un basural clandestino.
Sus últimos golpes, la mejor aliada de "el Segua" fue aquella versión que decía que las jóvenes desaparecidas se habían ido por dejar atrás la pobreza de Alto Hospicio. La policía manejaba sus propias teorías y circularon informes oficiales con las más graves acusaciones.
Pistas falsas, versiones equivocadas y hasta misteriosas llamadas de auxilio encaminaron la búsqueda en la dirección equivocada hacia Perú o Bolivia. El 22 de mayo del 2000, Patricia Palma, de 17 años salió del colegio rumbo a su casa. Fue en ese momento cuando Julio Pérez la raptó para luego matarla.
Diez días más tarde volvió a atacar. Violó y asesinó a Macarena Montecinos en el sector de Pampa El Molle. Y luego, el 2 de julio, interceptó a Viviana Garay a quien también mató de un golpe en la cabeza. Pero esta vez, la desaparición de Viviana generó la más intensa reacción que el sicópata había encontrado en toda su carrera criminal. El padre de la niña, Orlando Garay, movilizó a las demás familias afectadas. Sólo entonces el hecho se convirtió en noticia, por lo que los crímenes se detuvieron.
"El Segua" dejó de atacar durante más de nueve meses, pero el 17 de abril de 2001 ya no pudo contenerse. En el sector de la Autoconstrucción interceptó a una menor de 16 años identificada como Maritza. La amenazó con un cuchillo y la violó. Mientras él escapaba, Maritza regresó a su casa. La llevaron al hospital, donde le extrajeron muestras de semen del agresor, que nunca pudo ver en la oscuridad.
Meses más tarde, cuando lo detuvieron, ella reconoció su voz. Compararon las muestras de ADN y resultaron idénticas. El 3 de octubre de 2001, Julio Pérez Silva cometió el último de sus ataques. Fue el día en que Bárbara N sobrevivió, el día en que Alto Hospicio supo que había un asesino entre ellos.
Fue detenido horas después y sin inmutarse, admitió asesinatos y violaciones. Confesó haber actuado solo y nunca alegó demencia. Poco a poco, Pérez Silva aportó los datos necesarios para localizar los cadáveres de sus víctimas. El rastreo de estos no estuvo excento de sorpresas. El cuerpo de Angélica Lay fue un hallazgo inesperado pues su nombre no figuraba entre las mujeres oficialmente perdidas.
Hasta ahora (2002), han surgido nombres de otras cinco jóvenes y mujeres adultas desaparecidas en la zona de Alto Hospicio entre abril de 1999 y agosto del 2001. Sin embargo, "el Segua" asegura no saber nada de ellas.
¿Por qué lo hizo? Ésa es la pregunta que atormenta a todas las familias que perdieron a una hija en manos de aquel hombre que escondía en su mente a un monstruo. Es también una pregunta que se repiten jueces y abogados, tratando de armar el enigmático rompecabezas que Julio Pérez Silva se rehusa a componer en su totalidad. Su respuesta ante el juez ha sido siempre "No sé por qué lo hice".

Fuente:http://elpuente.canal13.cl/elpuente/html/Reportajes/Asesinos_en_serie/54293.html

martedì, settembre 02, 2008

La Casa del Horror

Yesica Mariela Martínez, "Marela" como la conocían los lugareños había desaparecido hacía ya unos cuatro meses y sus padres habían agotado las esperanzas de encontrarla. Juntos a los vecinos de Avellaneda (una ciudad fabril al sur de Buenos Aires) y los distintos medios televisivos se habían realizado campañas solidarias para dar con el paradero de la niña de nueve años.

"Marela" venía de una familia muy humilde y el ámbito en donde vivía era un tanto hostil ya que continuamente se podía observar la presencia policial interviniendo en algún hogar o patrullando la zona. Se dice que el mismo padre de la niña, Víctor Martínez, había salido de prisión hacía poco tiempo luego de cumplir una condena menor.

Fue el día 19 de octubre de 2003 cuando Yesica salió de su casa para comprarle un regalo a su madre porque esa fecha coincidía con "el día de las madres" en Argentina. A partir de allí nunca más se supo nada de ella.

Durante esos meses de búsquedas desesperadas la familia Martínez lanzaba acusaciones sobre unos vecinos de la misma calle: los hermanos Sánchez. Héctor "el nene" Sánchez y su hermano Hugo "bebe" Sánchez habían mantenido un tiempo atrás algunos negocios un tanto oscuros con Víctor, el padre de la menor, y aparentemente algún asunto monetario hizo que se generaran constantes peleas entre las dos familias.

Héctor "el nene" Sánchez, principal sospechoso según los padres, era un hombre con antecedentes violentos y por haber cumplido una condena por la violación de dos menores de edad años atrás.

Fue la madrugada del Jueves 19 de febrero de 2004 cuando el hermano de Héctor, el bebe, fue hasta la casa de los Martínez y les confesó que su hermano había matado a Mónica Vega, una chica de 13 años que solía jugar con Yesica y que era prima de la esposa del "nene". Ante ésta confesión (que no se sabe a qué se debió) los Martínez llamaron a la policía y durante la mañana de viernes se realizó una extensa búsqueda en toda la casa de los Sánchez que dieran con el paradero del cuerpo de la niña y con alguna pista que los llevara a Yesica.

Según testimonios, la casa está muy abandonada y da miedo pensar que haya gente habitándola pero así era y fue ahí cuando el escuadrón policial se percató de un unos ladrillos que cubrían un agujero en el patio y ante la sorpresa de todos se encontró un cuerpo semidesnudo de una preadolescente con signos de que había sido estrangulada y violada. Era Mónica Vega. En ese instante quedaron detenidos el "bebe" y su cuñada pero nada se sabía del "nene", principal sospechoso. Más tarde continuaron trabajando en esa casa y al llamarles la atención un sobre piso que se hallaba en el mismo patio prosiguieron a romperlo y allí finalmente encontraron el cuerpo de la pequeña Yesica, ya con un grado avanzado de descomposición. Luego se supo que también fue estrangulada.

Al día siguiente fue encontrado el "nene" en la casa de otro hermano y quedó inmediatamente detenido por la violación y asesinato de Mónica Vega y Yesica Martínez.

Luego de hablar algunas horas con el Fiscal de apellido Hassan, Héctor Sánchez confesó haber matado a Mónica porque un ángel negro le había ordenado matar a su hermano pero no quiso hacerlo y en "compensación" lo hizo con la adolescente. Por otro lado, sin más remordimiento dijo haber asesinado a la pequeña Yesica porque simplemente "odiaba" a Víctor Martínez. También aseguró que todos en la casa disfrutaban drogarse con cocaína.

Terminada la escalofriante confesión se ordenó continuar investigando ante la posibilidad de encontrar nuevos cuerpos en la "casa del horror" pero con resultados negativos.

Actualmente Héctor "el nene" Sánchez está en prisión esperando sentencia.