sabato, gennaio 24, 2009

El monstruo que sembró la muerte en los cañaduzales

El vendedor de helados fue condenado a 56 años de prisión por el homicidio de un menor y la violación de otro. Por confesión la pena se redujo a 26 años y ocho meses, a pesar de que reconoció que asesinó a 21 niños, pero sólo 17 cuerpos fueron hallados. Detalles del proceso.

La historia de violencia que sembró en los cañaduzales uno de los tres asesinos en serie que ha habido en Colombia se inició el 6 abril de 1999 cuando fueron encontrados los restos de un niño en la hacienda Papayal de Palmira.

En esa época el país entero hablaba del mayor homicida en serie del mundo: Luis Alfredo Garavito, 'La Bestia', quien violó y mató a más de cien niños en todo el país.

Las autoridades del Valle del Cauca pensaron que el niño encontrado había sido víctima de Garavito. Desconocían que estaba naciendo otro despiadado criminal. Ese mismo año, en agosto, también en Palmira, encontraron otro niño.

Al año siguiente, en mayo, fue hallado otro menor. Finalmente, entre 1999 y el 2003, los hallazgos se elevaron a 17 cadáveres, encontrados en cañaduzales de Palmira, Pradera, Yotoco y Tuluá.

Los cuatro niños de los que habla Manuel Octavio Bermúdez no han sido encontrados.

La investigación. El asesino aumentaba cada vez más sus víctimas. Pero sólo en diciembre del 2002, cuando los muertos ya eran nueve, las autoridades dejaron de investigar estos casos como hechos aislados y conformaron un grupo interinstitucional entre la Fiscalía, la Policía, el CTI y un psiquiatra de Medicina Legal.

Empezaron a reunir las pistas que el homicida había dejado en cada una de las escenas de los crímenes. En casi todas hallaron cordones de zapato y en ocasiones jeringas, ampolletas de complejo B y frascos vacíos de otras sustancias como lubricantes.

Para el año siguiente ya había un perfil del asesino en serie. Se trataba de un psicópata pedofílico socialmente desorganizado, con un problema o defecto en uno de sus pies, de 1,55 a 1,60 metros de estatura y que se desplazaba en bicicleta.

La captura. Debieron pasar siete meses para que en Pradera, el 18 de julio del 2003, fuera detenido un vendedor de helados como sospechoso de la desaparición de un niño. Hasta allí llegó el grupo interinstitucional para hablar con Manuel Octavio Bermúdez, cuya descripción correspondía al perfil que ellos tenían.

En la billetera del capturado descubrieron un pedazo de empaque de Roxicaína Lidocaína, medicamento hallado en abril de ese mismo año junto al cuerpo de José Miguel Figueroa, en Yotoco.

La vivienda donde Bermúdez vivía fue allanada y los investigadores encontraron varios recortes de prensa de las noticias de los asesinatos de los niños y el reloj de Luis Carlos Galvis.

Con todas esas pruebas, sumado al reconocimiento en fila que hizo un niño que se había escapado del asesino, y en una indagatoria que se realizó los días 18, 21, 22 y 23 de julio, el 'Monstruo de los Cañaduzales' confesó sus crímenes.

El testigo, contactado por el homicida el Jueves Santo del 2002, había sido una de las piezas claves para realizar el perfil del asesino en serie, ya que fue él quien relató a las autoridades que aquél cojeaba del pie derecho.

De la forma más aterradora Bermúdez narró cómo conseguía a sus víctimas, entre los 9 y 13 años, en los mercados móviles, galerías y les ofrecía diez mil o quince mil pesos para que lo acompañaran a cortar espigas de caña.

Una vez allí a algunos de ellos les inyectó una sustancia para adormilar sus piernas y que no escaparan o los amenazaba con un cuchillo. Eran niños de pocos recursos que trabajaban o pedían plata para ayudar a sus familias.

La condena. Paradójicamente, el caso llegó al Juzgado Tercero del Circuito de Palmira, el mismo despacho que en mayo del 2000 condenó a Bermúdez a cinco años y cuatro meses de prisión por la violación de un niño. En esa oportunidad también aceptó su culpa.

Esa captura explicaría luego por qué entre los primeros meses del 2000 hasta noviembre del 2001, tiempo en el que estuvo preso Bermúdez, no fueron encontrados niños en los cañaduzales.

Pero los antecedentes de este hombre no quedaron allí. En 1988 fue condenado, también en Palmira, a 16 meses por corrupción de menores.

En su última pena, el Juzgado Tercero lo condenó a 56 años de cárcel por el homicidio de Luis Carlos Galvis y la violación del otro menor. Pero como 'El Monstruo de los Cañaduzales' confesó sus crímenes la sentencia se redujo a 26 años y ocho meses.

Bermúdez podría salir en diez años

'El Monstruo de los Cañaduzales' pagará un año y dos meses por cada uno de los 21 niños, que según él mismo, violó y estranguló.

Manuel Octavio Bermúdez sólo fue condenado por la muerte de uno de ellos.

Los otros procesos, según la Fiscalía de Derechos Humanos de Cali, continúan en investigación. "Tiene quince medidas de aseguramiento por los casos de los niños, pero necesitan recopilar otras evidencias", indicó la fuente judicial.

Abogados explicaron que al final, con otras rebajas, aunque lo condenaran por los otros 16 asesinatos, no estaría en la cárcel más de 20 años, como temen que suceda en el caso de Luis Alfredo Garavito.

Y si la Fiscalía no acusa a Bermúdez por sus otros crímenes, éste podría salir libre en diez años, por estudio y trabajo.

“El derecho penal es benigno con esta delincuencia. Los abusadores de niños cuentan con una serie de beneficios”, aseguró, Élmer Montaña, director del Comité de Atención a las Víctimas de Violencia Sexual de la Casa de Justicia del Distrito de Aguablanca.

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