martedì, marzo 09, 2010

Manuel Octavio Bermúdez, "El Monstruo de los Cañadulzales"



Ayer mientras estaba parlando con mi flako, me estaba recetando “El monstruo de los cañaduzales”, Si otro asesino en serie pedófilo colombiano, pero no tan cabrón como Garavito, a quien por cierto, en el documental que sacaron anoche en el Discovery Chanel, lo mencionaron, jeje la fiscalía de Colombia, fue a “pedirle” ayuda con el perfil de Manuel Octavio Bermúdez, ironías de la vida jeje.

El 6 abril de 1999 cuando fueron encontrados los restos de un niño en la hacienda Papayal de Palmira. En esa época el país entero hablaba del mayor homicida en serie del mundo: Luis Alfredo Garavito, 'La Bestia', quien violó y mató a más de cien niños en todo el país. Las autoridades del Valle del Cauca pensaron que el niño encontrado había sido víctima de Garavito. Desconocían que estaba naciendo otro despiadado criminal.
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Ese mismo año, en agosto, también en Palmira, encontraron otro niño. Al año siguiente, en mayo, fue hallado otro menor. Finalmente, entre 1999 y el 2003, los hallazgos se elevaron a 17 cadáveres, encontrados en cañaduzales de Palmira, Pradera, Yotoco y Tuluá. Más de cuatro años llevaba un grupo especializado buscando al asesino de niños que sembró la muerte y el terror en el centro del Valle. Este grupo, en el cual había científicos altamente calificados, recolectó y analizó muchas evidencias sobre el asesino en serie de los cañaduzales en medio de la investigación forense y policial.
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A pesar de esto admiten que el hombre logró engañarlos con rastros y pistas falsas que generaron un perfil errado. El miércoles 16 de julio la mamá de Luis Carlos Gálvez avisó a la policía de Pradera sobre la desaparición de su hijo de 12 años. El mismo día se hizo cargo de la investigación el grupo especializado, conformado por la Dijin de la Policía, el Instituto de Medicina Legal y el CTI.
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La primera pista que obtuvo la desesperada madre de Luis Carlos fue a través de un vendedor de paletas y helados quien les manifestó que el día anterior había visto al menor en compañía de otro vendedor recién contratado por la empresa. De inmediato las autoridades desplegaron brigadas por las calles de Pradera en busca del vendedor de paletas señalado. No fue difícil hallarlo, horas después, voceando su mercancía por las calles del pueblo.
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Después de capturar al supuesto asesino el grupo encargado de la investigación allanó una vivienda del barrio El Cairo donde éste había alquilado, pocos días antes una diminuta habitación. En el lugar los investigadores encontraron recortes de periódico con informes sobre las muertes de los niños, cuyos cuerpos fueron encontrados en similares circunstancias, jeringas y algunas sustancias que fueron analizadas. Pero la prueba contundente fue el hallazgo del reloj de pulsera que usaba Luis Carlos el día de su desaparición. En la billetera del capturado descubrieron un pedazo de empaque de Roxicaína Lidocaína, medicamento hallado en abril de ese mismo año junto al cuerpo de José Miguel Figueroa, en Yotoco.
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Confrontado con esta prueba el homicida confesó el asesinato y señaló el lugar del cañaduzal donde dejó el cuerpo sin vida. Dramática confesión El hombre capturado fue identificado como Manuel Octavio Bermúdez, nacido en Trujillo, Valle, de 42 años y padre de dos hijos. Fue llevado desde Pradera hasta Cali donde se le practicaron múltiples pruebas con el fin obtener certeza sobre su culpabilidad y cuantificar el número de víctimas.
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De la forma más aterradora Bermúdez narró cómo conseguía a sus víctimas, entre los 9 y 13 años, en los mercados móviles, galerías y les ofrecía diez mil o quince mil pesos para que lo acompañaran a cortar espigas de caña. Una vez allí a algunos de ellos les inyectó una sustancia para adormilar sus piernas y que no escaparan o los amenazaba con un cuchillo. Eran niños de pocos recursos que trabajaban o pedían plata para ayudar a sus familias.
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A pesar de que durante el primer interrogatorio este hombre manifestó con frialdad, "Sí, violé y maté a los niños", el CTI decidió mantener la prudencia e iniciar una serie de pruebas como el ADN, muestras de sangre y análisis siquiátricos, para determinar si en verdad este es el "monstruo de los cañaduzales".
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Una delegación de fiscales, científicos y agentes del CTI, así como la directora de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación llegaron a Cali para acompañar de cerca la evaluación de las evidencias, estudiar la confesión y judicializar al asesino.
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Paradójicamente, el caso llegó al Juzgado Tercero del Circuito de Palmira, el mismo despacho que en mayo del 2000 condenó a Bermúdez a cinco años y cuatro meses de prisión por la violación de un niño. En esa oportunidad también aceptó su culpa. Esa captura explicaría luego por qué entre los primeros meses del 2000 hasta noviembre del 2001, tiempo en el que estuvo preso Bermúdez, no fueron encontrados niños en los cañaduzales. Pero los antecedentes de este hombre no quedaron allí. En 1988 fue condenado, también en Palmira, a 16 meses por corrupción de menores. En su última pena, el Juzgado Tercero lo condenó a 56 años de cárcel por el homicidio de Luis Carlos Galvis y la violación del otro menor. Pero como 'El Monstruo de los Cañaduzales' confesó sus crímenes la sentencia se redujo a 26 años y ocho meses.
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Manuel Octavio Bermúdez habría declarado que tuvo contacto con más de 50 niños de la región. Esta última confesión señala el comienzo de otra etapa en la abrumadora investigación judicial: el reconocimiento y la identificación, con la ayuda del criminal, de los menores que aún están reportados como NN, y la entrega del cadáver del niño Andrés Felipe Serna Useche, primera víctima de Bermúdez.
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Los familiares de los niños asesinados podrán por fin darle cristiana sepultura a los pequeños y aliviar en algo su dolor. También manifestaron que es importante esta captura porque con ella se pone fin al terror que se había apoderado de los pobladores del centro del Valle.

El 17 de febrero de 2004, Manuel Octavio Bermúdez fue condenado a 56 años de prisión por el homicidio de un menor, pero la condena fue reducida a 26 años y ocho meses de cárcel ya que reconoció los crímenes.

Hasta el momento, Bermúdez sólo fue condenado por un asesinato y una violación, a pesar de que reconoció que asesinó y violó a 21 niños en los municipios de Palmira, Pradera, Buga y Tulúa. Sólo 17 cuerpos fueron hallados, y seis de ellos siguen sin identificar. Cuatro niños no han sido aun encontrados.

Manuel Bermúdez comparte su encierro en la prisión de Valledupar con Luis Alfredo Garavito………..


Libros al respecto: Crónica de un asesino de niños. Manuel Octavio Bermúdez. El monstruo de los cañaduzales, de Iván Valencia Laharenas

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